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En realidad estamos solos en esta vida. Nuestras familias, amigos, títulos universitarios y gadgets pedorros no son nada. Morimos, alguien llora un par de meses y nos olvidan. A veces tardan años en olvidarnos, pero siempre pasa. Estamos solos.
Para mí de eso trata Moon, dirigida por un hijo de David Bowie llamado Duncan Jones, y con la actuación de Sam Rockwell, quien es uno de los mejores de esta generación pero nadie ha explotado a su máximo salvo Ridley Scott, George Clooney y Jon Favreau –y, claro, este hijo de David Bowie. Él interpreta a Sam, mientras que Kevin Spacey hace la voz de Gerty, una computadora. ¿Por qué Sam necesita a Gerty? Porque es el único empleado de una megacorporación orbitando en una estación espacial lunar donde se encarga de supervisar procesos de extracción de un elemento único que provee de energía al 85% del planeta Tierra. :)

La soledad absoluta vuelve loco a cualquiera. Y se magnifica si estás varado en el satélite natural de nuestro planeta y llevas tres años en ese sitio de mierda en el que todo es excesivamente lento, tu esposa únicamente se comunica contigo por medio de mensajes grabados, tus jefes son como autómatas distantes y el único entretenimiento disponible llega atrasado por algunos minutos. Esa es la vida de Sam, y su computadora Gertie, quien nos recuerda furiosamente a HAL-9000 de 2001 y a la Mother de Alien, le comunica sus emociones por medio de emoticons –:I, :(, :), :/ y :'(.

Sam está emocionado, pues ya nada más tres semanas le separan de abrazar a su hija y hacerle de nuevo el amor a su esposa. Él ha tenido sueños en los que ella, esa hermosa rubia, es la protagonista. También ha tenido alucinaciones y, eso, como todos sabemos, no puede ser bueno. Después de un importante accidente provocado por una de sus visiones, el día a día de Sam cambia radicalmente. Algo anda muy mal, y nosotros nos enteramos de la misma manera en la que él se entera. Y no, no es buena noticia.

Este personaje solitario no tiene un contacto real con nadie. Toda su existencia durante los últimos tres años han sido simples ideas: la idea de la piel de su esposa, la idea de que sus superiores se preocupan por su bienestar, la idea de regresar a casa, la idea de un pueblito que tal vez conozca y ha reproducido a detalle en una maqueta, la idea de participar en una empresa benéfica para la humanidad. Todo son ideas. No puede comprobar nada, y creo que así es nuestra existencia. El dinero es una idea y la paternidad es otra, el éxito y el matrimonio. Nada de eso se irá con nosotros. Cuando cierren el ataúd no habrá pasado nada y el mundo seguirá avanzando. Cuando vean Moon sabrán a lo que me refiero, porque revelar su curso sería un gran pecado. No necesito escribir spoilers para decirles que este experimento en alienación cinematográfica conmociona. Dice cosas que ya sabemos, pero cuando ocurren de esta manera impresionan. Con esta sutileza y esta  acertadísima selección de palabras, situaciones y escenarios.

Estamos solos, y llenamos nuestra existencia de adornos que nos hagan olvidarlo.