Up in the Air
(Con spoilers, como es costumbre.)
Durante un tiempo Ivan Reitman, el papá de Jason Reitman, se me figuró una especie de Mel Brooks 2.0, bigger, larger and uncut. Sin mayores pretensiones, Reitman filmó bodrios del celuloide (Kindergarden Cop), así como clásicos de la comedia comercialota (Meatballs y Ghostbusters). No deja de parecerme curioso que su hijo, apenas treintañero, sea ahora un director "oscareable". Su ópera prima fue de un filme de esos que hicieron decir a los críticos "ahí viene un nuevo talento" (Thank You For Smoking, 2005). Con Juno se colgó levemente del hype en torno al guión de Diablo Cody y su cinta recibió el clásico "premio de consolación" de la Academia para la gentecilla indie, es decir, el galardón al Mejor guión original. En su siguiente oportunidad, Reitman ha coescrito el guión (adaptación de una novela de Walter Kirn) y se ha dado a la tarea de hacer actuar a George Clooney. Cosa difícil, y creo que medio la saca adelante. No tengo nada en contra de Clooney, el tipo es de esos actores que, supongo, necesita la industria de Hollywood para meterle glamour a la pantalla. Es una especie de James Stewart (porte de acero, sonrisa de acero, etc), pero no ha tenido grandes papeles ni grandes directores detrás. Me podrían decir que no lo hizo mal en Michael Clayton o Syriana... la verdad es que es más un favor de la Academia hacia un actor que ayuda a que la industria se mueva hacia adelante. ¿Por qué? Porque Hollywood no tiene suficiente glamour en estos tiempos. Comparen a Clark Gable casado con Carole Lombard, versus Hugh Grant apañado por la policía o Jude Law tirándose a la nana. O Brad Pitt llegando de chanclas a las premieres. Clooney es de esos pocos gueyes que se ven impecables en pantalla. Y ese acartonamiento, si bien lo convierte en una figura importante de la industria, no lo hace un actor trascendental.
Durante un tiempo Ivan Reitman, el papá de Jason Reitman, se me figuró una especie de Mel Brooks 2.0, bigger, larger and uncut. Sin mayores pretensiones, Reitman filmó bodrios del celuloide (Kindergarden Cop), así como clásicos de la comedia comercialota (Meatballs y Ghostbusters). No deja de parecerme curioso que su hijo, apenas treintañero, sea ahora un director "oscareable". Su ópera prima fue de un filme de esos que hicieron decir a los críticos "ahí viene un nuevo talento" (Thank You For Smoking, 2005). Con Juno se colgó levemente del hype en torno al guión de Diablo Cody y su cinta recibió el clásico "premio de consolación" de la Academia para la gentecilla indie, es decir, el galardón al Mejor guión original. En su siguiente oportunidad, Reitman ha coescrito el guión (adaptación de una novela de Walter Kirn) y se ha dado a la tarea de hacer actuar a George Clooney. Cosa difícil, y creo que medio la saca adelante. No tengo nada en contra de Clooney, el tipo es de esos actores que, supongo, necesita la industria de Hollywood para meterle glamour a la pantalla. Es una especie de James Stewart (porte de acero, sonrisa de acero, etc), pero no ha tenido grandes papeles ni grandes directores detrás. Me podrían decir que no lo hizo mal en Michael Clayton o Syriana... la verdad es que es más un favor de la Academia hacia un actor que ayuda a que la industria se mueva hacia adelante. ¿Por qué? Porque Hollywood no tiene suficiente glamour en estos tiempos. Comparen a Clark Gable casado con Carole Lombard, versus Hugh Grant apañado por la policía o Jude Law tirándose a la nana. O Brad Pitt llegando de chanclas a las premieres. Clooney es de esos pocos gueyes que se ven impecables en pantalla. Y ese acartonamiento, si bien lo convierte en una figura importante de la industria, no lo hace un actor trascendental.
En Up in the Air, Clooney se mete a un papel difícil: un tipo solitario pero no tanto, cínico... pero no tanto. Es más bien como un bravucón acostumbrado a estar solo pero que en el fondo quiere amor y compañía. Lo interesante del guión es que, durante un buen tramo de la historia, el personaje de Clooney no parece tener ningún cambio ni moverse para adelante. Es el mismo pendejo del principio, despidiendo fríamente a empleados corporativos (sí, su empleo es ser el Despideitor®), obsesionado por alcanzar una marca (10 millones de millas en su cuenta de viajero frecuente), feliz con los amoríos casuales entre viajes y atacando manipuladoramente el sedentarismo y el apego. Ese personaje dura fácilmente unos tres cuartos de película, y a pesar de tratarse –a ratos– de un Tyler Durden endulzado con Splenda y con la misma maldita sonrisa de acero inox de Clooney, permite una sabrosa introspección al Estados Unidos de la crisis financiera y a la vida del viajero frecuente que se mueve como pez en el agua entre aeropuertos, puestos de inspección y front desks de hoteles. Hay un affaire que en principio parece que no proporcionará mucho a la historia (Vera Farmiga, guapísima la cabrona). Y el foco de atención se mueve en cierto momento a una compañera de trabajo (la gratísima Anna Kendrick, quien en realidad se roba el filme con su modesta pero efectiva actuación) que es aplicada, necia y anal freudiana. En ese segmento, Up in the Air se vuelve un road movie muy entretenido. Y también empieza a entretejer la última sección de la historia que es... maravillosa.
Al llegar al final de esos tres cuartos de cinta, les decía, el personaje de Clooney es el mismo. Y entonces todo cambia (incluyendo a Clooney: el guión lo obliga a actuar, o al menos a ejecutar otro tipo de expresiones faciales). El egocéntrico experimenta situaciones y emociones que lo hacen comprender cosas. El egocéntrico sale del clóset. El egocéntrico termina con el corazón hecho pinole. Up in the Air logra ser emotivamente sardónica (como en la brutal escena en Chicago) y en esos momentos brilla en serio. Cuando Reitman se detiene a explicar el backstage de las emociones que provoca, falla seriamente (como en esa sobrante secuencia final de entrevistas), pero por suerte no abusa y, creo, mantiene la cursilería más o menos bajo control.
Up in the Air es una bella película. No es tan cínica como parece, pero tampoco es tan cursi (y decir que no es cursi también sería inexacto). Lo que es un hecho es que los golpeará o no dependiendo del sitio emocional en el que se encuentren en su vida cuando la vean.



