
(*Estoy postulando esa como la cabeza del preiódico Metro el día 7 de mayo, cuando se estrena Iron Man 2. Pobres de los tipos que sean los planchados, pero sería grandiosa)
(**Estoy conciente que escribiendo este post estoy canibalizándome yo solito con el post que está abajo y que probablemente nadie verá nunca más, pero seguramente sólo le importa en realidad a un grupo de PRs de Adidas y a algunos sudafricanos)
Éste es el balón oficial de Adidas para la copa del mundo de 2010. Como que está medio pinche. Seguro tiene todos los avances tecnológicos que le caben a un balón de 70 cm de cinrcunferecnia y 450 gramos de peso puedan contener. Seguro tiene más innovaciones que el Challenger. Pero está feito. Se acuerdan del Azteca? El Líbero? Hasta el Tango, me cae, estaban más acá. Díganme retrógrada, ándenle, pero tener un Azteca en 1986 te convertía en un dios de esos que seguro los sudafricanos adoran. Aunque no jugarás un carajo.
(Foto vía @lechancle, que quién sabe de dónde la sacó él)
Una vez que el J-Horror ha dejado de ser interesante –desde hace como cinco años–, los franceses han tomado el mando del cine de horror y lo han hecho como hace mucho no lo habíamos visto/sentido. Se han convertido en los principales artífices de pesadillas que bien podrían terminar publicadas en las primeras planas de los diarios amarillistas de un país como México. La parte aterradora es saber que estas cosas pasan.
À L'Intérieur ('Instinto Siniestro' en México) es una de las películas más sangrientas de la última década y como cinta de horror funciona a la perfección.
La primera escena es una sorpresa agradable y se yergue como el método perfecto para dejar en claro el tono con el que los directores Alexandre Bustillo y Julien Maury tratarán su película. En esta secuencia somos testigos de un choque en el que un hombre muere. Este tipo es el esposo de Sarah, una mujer embarazada quien iba al volante cuando el accidente ocurre.
La proximidad del nacimiento de su hijo no alegra a esta mujer, una fotógrafa que trabaja para un diario. Los días son grises para ella y el recuerdo del padre de su hijo la tortura constantemente. Entonces llega la noche previa a que Sarah traiga a un niño a este planeta.
Se encuentra sola en durante la víspera de Navidad. Una gran fecha para que cualquier loco aterrorice a una joven mujer que está a punto de dar a luz. Este loco se presenta en forma de una mujer aterradoramente fría e insistente y, a partir del momento en que hace su aparición, ustedes serán testigos de algunas de las secuencias de asesinato más gráficas que hayan visto. Además de que la sangre fluye en galones, la idea de una mujer psicópata armada con un par de tijeras que busca arrancarle al recién nacido a Sarah directamente de la panza es bastante desagradable, y la película no se detiene nunca a considerar que el material pueda ser excesivamente descriptivo. Esa es una de sus mayores ventajas.
Sin embargo, a medida que las diversas armas punzocortantes hacen sus estragos en la anatomía de cuanto cabrón ingenuo cae en manos de esa mujer, la película se vuelve tediosa y cada vez más ridícula. En lo personal hubiera preferido que se apegara al realismo con el que inicia.
No hay mucho que decir salvo que se trata de un gran momento en el subgénero slasher y el final es demasiado perturbador, a pesar de resultar totalmente improbable.
Como festín de sangre, À L'Intérieur es una belleza y hace palidecer a cualquier mamadita que los gringos hayan hecho en la última década. Shame on them...
Me pregunto si los de Lemon Films ahora se dedicarán a plagiar cintas de horror francesas. Porque un elemento muy particular de esta nueva ola de horror gala es que se trata de obras filmadas con una precisión estética envidiable. La fotografía, los encuadres, las emociones, las ideas, lo visceral de las secuencias… Todo está calculado y es presentado de la manera más elegante posible. Mercen un aplauso por ello.
No es una cinta de rigor para todos los amantes del cine, pero sí para los fanáticos del gore.
La primera vez que me enfrenté a la película de Pascal Laugier lo hice completamente solo. De ese modo impedí diluir mis emociones. Me golpeó de una manera que me dejó totalmente aturdido y me frustró sentir que nunca alcanzó (o intentó) a plantear respuestas a las preguntas que formula. Pero hoy, después de un tercer vistazo en compañía de tres amigos, este gigantesco monstruo cargado de emociones ha crecido en mí de un modo muy especial. Es una película tremendamente emotiva y es complicado entender todos los estados por los que nos hace pasar sin detenernos un poco a analizarlos fuera de la putiza que representan sus 99 minutos de duración. Es de esas películas que agotan los sentidos.
De entrada, una de las ideas que más me inquietan es la pasión con la que todos los involucrados sacan adelante un proyecto tan volátil y demandante. A nivel actuación, Mylène Jampanoï y Morjana Alaoui lo entregan todo. Es difícil imaginar la determinación que se requiere para darle vida a un proyecto tan extremo y explosivo como este. A nivel físico las secuencias son totalmente absorbentes.