
Siempre he envidiado a los duderinos con habilidades para dibujar (aunque me gusta dibujar, y lo hago seguido, aunque ud no lo imagine), y más aquellos que tienen el "control" de su obra a la Robert Rodriguez –lo último es especulación: vayan ustedes a saber cuántos artistas robertrodrigueciles no serán en realidad presa de los berrinches de los ejecutivos mirrreyes de la industria del entretenimiento). Pendleton Ward, nerd espectacular, es el cabroncito que formuló la serie animada más memorable de los últimos años, Hora de aventura (que ya se transmite en México desde hace algunos meses por Cartoon Network). Él escribe, dibuja, anima, etc. Hoy Julia chan y yo vimos el episodio de la bruja calva que insta a Finn el Humano para que le consiga pelo de princesa o de lo contrario succionará por el ano a Jake el Perro, su fiel comparsa. Olvídense del humor bobalicón de Shrek, triplemente mongolizado por el doblaje nacional: Hora de aventura es la popó real. Los guionistas, espíritus libres que deben de pachequear a la mínima provocación, roban referencias de El Amadís de Gaula, Los Simpson, South Park, El Señor de los Anillos, el juego de mesa Dungeons & Dragons, cine de los hermanos Farrelly, cine de los hermanos Marx, Star Wars, Harry Potter y lo que se vaya acumulando. Es un reverendo desmadre que tiene su lógica en las pendejadas hilarantes que suceden en los episodios. Es casi dadaísta. Una princesa está hecha de grumos. Otra padece vigorexia. Otra tiene pelo de goma de mascar. El doblaje, en este caso, me parece adapta y "nopaliza" correctamente tanto las voces originales como las intenciones del sentido del humor. La expresión naca del doblaje, como el "James-me-me-mes" de Pokémon hace una década, acá es "qué pashú" –ejecutada cuando reciben una llamada al celular (Jake el Perro a veces sale con un horrible teléfono clamshell), o solo están frente a una situación que amerita ser meditada. Lo verdaderamente cabrón de Hora de aventura es que es una serie de Cartoon Network (Ward se la ofreció a Nickelodeon dos veces pero fue rechazado), dirigida a un público infantil y pre-teen. Acá no existen las libertades de lenguaje de South Park o la crítica social-política de Los Simpson. No, este es un show para niños. Lo cual es DIFÍCIL. Como decía en mi comentario de Tintin, es puro humor infantil sobre un chico y su perro. Nomás que este sí tiene colesterol.
Bueno, pero eso no es lo que nos interesa en este espacio de lujuria. Rihanna es una delicia y amo que tenga una parte innegablemente masculina, como si te fuera a poner una putiza —aunque realmente ella las reciba. No soy realmente fan de las negras, pero esta mujer me obsesiona.
Esta foto les hará la mañana.