Cuando Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko crearon aquellos superhéroes que vinieron a revolucionar Marvel y en buena medida el mundo de la historieta comercial, no estaban tratando de crear obras de arte narrativas que rivalizaran con Shakespeare o fueran más complejas que el
. En 1960 la gente no tomaba muy en serio los cómics de superhéroes del mismo modo que en 2011 la gente sigue sin tomar en serio los cómics de superhéroes. ¿Por qué será? Bueno, un pendejo en mallas que vuela no es precisamente cosa seria, ¿verdad? Pero en aquellos años los padres de Marvel Comics vieron que las audiencias infantiles y juveniles también eran buenas audiencias, y muy lucrativas sin duda. Es evidente que en lo que aquellos venerables marvelitas estaban pensando era en sorprender a la chaviza con gigantes verdes supermamado, robots que disparaban rayos, hombres elásticos y tipos en mallas escalando paredes.
Lo que Stan Lee hizo, además, fue actualizar las grandes mitologías en formato de cómic, y hacer su propio y privado remix. Como mezclar a Hércules + Mr. Hyde + un científico loco para crear a Hulk. Todos sabemos que las "inquietudes humanas" pusieron a Marvel en una liga donde Superman no estaba, es decir, colocar al superhéroe al mismo nivel de la neurosis de la gente. Si tu vecino al que le llamas "loser" resulta tener superpoderes, bueh, ahí tienes una historia interesante o eso pensaba Stan Lee y aparentemente no se equivocó. Kirby y Ditko pusieron los visuales (chingones para su época), los chamacos compraron el concepto, esos chamacos crecieron y luego se formó el
fandom y hoy es normal que hombres treintones y cuarentones que nunca tienen sexo gasten fortunas en Marvel y se masturben con las aventuras de los Avengers y tal.
Marvel es un negocio gigantesco que produce cualquier tipo de parafernalia y se apoya en la edición regular de cómics y al menos en un par de largometrajes hollywoodescos al año. La fórmula está ahí, la usan y la respetan casi tal cual la dejó el tío Stan. No dejen que gente loca como Ang Lee la manosee, no: déjenla tal cual. Y en este momento debo decir que creo que las fórmulas cansan, joden la creatividad y aburren. Funcionan porque tienen la ventaja de la familiaridad, pero tampoco quiero que sea lo más chingón usarlas todo el tiempo.
De vez en cuando surgen historias que vienen a modificar la fórmula con diferentes cantidades de cada compuesto o simplemente a mezclar los ingredientes, a ponerlos en lugares distintos. Tal es el caso de Kick-Ass. O de Scott Pilgrim. A veces hay historias que hacen bellas elegías de la fórmula de siempre, como The Dark Knight. Y a veces Alan Moore simplemente escribe Watchmen y cambia todas las reglas. Ja.
Cuando uno consume historias, particularmente historias asociadas al sci-fi, la fantasía y géneros anexos, hay un poco de todo y para cualquier momento. Películas clave para impresionar a la nueva novia. Botanas pedorras con Will Smith o Keanu Reeves para disfrutarse en el camión o en el avión. Clásicos para verse en solitario en casa en versión Blu-ray con una botella de Tsingtao. Películas de verano para disfrutar con el sobrino. Ítems coleccionables para hacerte ver como un experto. Libracos para nerdear a gusto solo o con otros nerds.
Y está lo que hace Zack Snyder, que es básicamente un bonito cascarón sin nada adentro. No puedo pensar en un peor engaño que ese: es el auténtico atole con el dedo. Su última mamarrachada, Sucker Punch, está hypeada al grado de "tienes que ver esto" aunque no trate absolutamente de nada. Porque al parecer, ese es el asunto con Snyder: si se ve bien, pus que salga en la peli. En realidad no importa que la peli se trate de algo, lo cual es como regresar a la época de oro de los videos de MTV, cuando Ric Ocasek de The Cars salía volando con cara de mosca en el video de "You Might Think". Era una mamada, pero en 1983 se veía pocamadre. Es más: era cagado. La jeva estaba cumshotera. La canción era una tontería, pero estaba pegajosa. Esos de The Cars eran unos chavos bieeeen creativos. Además, ¿era solo un videoclip, no? ¿A quién le iba a hacer daño un videoclip? Pues es lo mismo. Sucker Punch solo es una película. A quién le importa cuando hay viejas bien buenas en la pantalla. Y slooooooo-mooooooo. Y katanas. Y covers de rawk. Miren, ni siquiera vale la pena meterse en la dirección escénica: las tipas que salen en esa película simplemente no actúan. No sé si sepan actuar, pero es probable que el director no les haya pedido actuar. Quizá solo les dijo: "Pónganse a un lado de esa pantalla verde y paren el culo". Lo importante es, ya saben, que el dragón se vea "realista". Los diálogos, bah, eso qué. El plot, bah, eso qué. El villano sobreactuado, bah, eso qué. Sucker Punch es como un video musical ochentero con covers culeros.
A mí me parece increíblemente aburrido. No me entretiene, no me divierte, no compro el argumento de "pus es para echar desmadre". Por muchas razones. Porque la verdad me valen verga las viejas. No me inspiran ni para tirarme un pedo. Porque adentro de su manoseada estética
Hipstamatic meets
Instagram, para mí cualquiera de esas monigotas mustias y tiesas no tienen nada de sexy. Porque no les sucede nada interesante. No generan empatía. No pasan por situaciones reales de peligro. Y no actúan, claro, no tienen nada de espíritu. Sean Young en
Blade Runner, y les estoy hablando de una película que debe ser más vieja que muchos de los que leen este blog, no paraba las nalgas, no salía semiencuerada con trajecito de marinerita y su peinado era ridículo, pero me parece millones de veces más jórni que cualquiera de las pendejitas de Socka Pónch.
Yo no digo que filmar una película no deba ser un reto muy cabrón y muy complejo, y evidentemente (y vaya que lo digo en serio) solo por eso un guey como Zack Snyder y, para el caso, cualquier cabrón con los medios para emprender el proyecto de dirigir una película, se merece mi respeto. Pero hablando de su obra, no de sus méritos como miembro de la industria del cine: en 300 nos impresionó cabronamente con visuales que en realidad nunca habíamos visto. Parecía el upgrade de Matrix, la graduación de las atmósferas CGI. Snyder hizo un genial copy-paste de una obra simple pero espléndida (la novelita gráfica de Frank Miller) y le salió muy bien. Yo amé 300. Logró caricaturizar a Leónidas, sí, logró caricaturizar a Jerjes, sí, pero ese fue parte del encanto de 300. Más tarde, intentó repetir la faena con Watchmen, pero ahí no contaba con que el copy-paste no era suficiente. Simplemente, la complejidad de la obra lo rebasó y no supo cómo contarla. Secuencias aburridas, planas, inconexas. Y donde no debió hacer cambios, los aplicó de forma ilógica (¡calamares gigantes!). No es tan fácil poner todo en la copiadora, ¿verdad? Díganselo a Shakespeare, cuya obra es prácticamente un copy-paste de las obras de muchas otras personas. O a Tarantino, quien funciona bajo esos términos también.
Y ahora, Sucker Punch, "escrita y dirigida" por el visionario Zack Snyder. Si eso es un guión y eso es una película que nadie debe perderse solo porque tiene nalguitas, sloooooo-moooooo, katanas, covers de rawk y dragones, bueh, entonces han triunfado los idiotas. Y por eso he querido mencionar la diversidad de historias que uno puede consumir: no es lo mismo ver algo de Adam Sandler un miércoles por la noche en la tele que ir expresamente a comprar algo de Criterion Collection para dedicarle un sábado acompañado. Esa diversidad de obras y de momentos para consumirla es parte –si me permiten la expresión– del gozo estético de disfrutar el pedo. Pero lo que hizo Zack Snyder no es una película: es una fantasía masturbatoria para adolescentes.
Me podrían decir que no es una película "para tomarse en serio". El problema es que la propia película sí parece tomarse en serio. No tiene un puto gramo de sentido del humor. Desde el primer segundo, con la aburridísima secuencia inicial que se supone que explica cómo llegó la nalguita principal al psiquiátrico, adquiere un tono grávido y solemne. Yo no le veo pinta de parodia o de "celebración" u "homenaje" a algún género. Más bien parece que el director se toma demasiado en serio.
Me podrían decir que en gran medida el manga explota la imagen de la mujer y los visuales son excesivos, pero si algo saben hacer esos cabrones japoneses es respetar su línea narrativa y darle un estilo y una dirección definidas. Hasta Sailor Moon y Pokémon en su infinita ñoñería tienen historias estructuradas que van a algún lado. Una historia es como un tiburón: si no se mueve hacia adelante, se muere. Sucker Punch es un tiburón muerto. Parafraseando a Woody Allen, claro.
Me podrían decir que los visuales son indispensables para contar una historia con estas características, y que simplemente un guey como Zack Snyder explota esos recursos de una manera virtuosa y que ahí es donde radica su valor. Obvio: el tipo hace cine. Y lo visual es clave, y no solo para el cine: los pomposos griegos narrando el hurto del fuego por Prometeo lo imaginaron como una historia visual y la retrataron como pudieron. Sobre todo, la imaginaron. Con imágenes visuales, que no siempre es pleonasmo. Las hazañas sobrenaturales de los héroes son indispensables en las mitologías, y es pocamadre verlas, sí. Pero con un maldito propósito. Me resulta más emocionante pensar en Arturo recuperando Excalibur de la Dama del Lago porque "the King and the Land are one" que ver a la nalguita rubia whatever-her-fucking-name-is matando al dragón –lo cual no tiene ninguna implicación para la historia– con su estúpida cara impasible de estreñimiento. ¿En verdad alguien piensa que eso es emocionante?
Sí, Zack Snyder es bien bueno para los visuales. Oficio (ser bueno para que las cosas se vean bien) que ejecutó durante años con maestría Frank Frazetta. Y Boris Vallejo. Y Richard Corben. Ellos dibujaban pin-ups a la métal hurlant que crearon un estilo y una escuela. Pero eran pin-ups: trabajos complejísimos y visualmente ricos para portadas. Esos tipos eran velocistas, no corredores de largas distancias (por usar una cansada metáfora literaria). Y lo que ilustraban en verdad no significaba nada: solo otra chichona con una pistola de rayos sujetando la cadena de un felino imposible al lado y un planeta anillado al fondo. Eso no quiere decir nada. Pero insisto: es una portada, no es la historia completa. Mámate cien páginas de pin-ups de Frazetta tratando de narrar torpemente Lawrence de Arabia y acabarás metiéndote un escopetazo en la cara. En este sentido, creo que Snyder tiene un talento brutal para hacer créditos. Ya saben, esas secuencias con tipografía que suelen salir al principio y al final de las películas. Al menos los de Watchmen le quedaron de pocamadre. Por ejemplo.
A mí también me gusta hacer historias con katanas, mechas y caritas cumshoteras. Solo trato de buscar la sustancia para que el esfuerzo valga la pena.
"Bueno mi Ruys, no te azotes. Nosotros nada más queríamos ver nalguitas y desconectar el cerebro un rato." Está chido. Y yo únicamente quería establecer por qué Sucker Punch me pareció una cagada monumental.
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