Hay, povre de ti, Yorona

Leave

Escribo esto bajo los efectos del Nytol.

¿Mañana? Se estrena Twilight: Eclipse en todo el mundo. Un fenómeno que comparte un exclusivo privilegio con Bety La Fea y la Copa del Mundo 2010: yo, el artista previamente conocido como Cabri, no los he visto. Me he tragado los tráilers de las películas de Bella Cisne (puaj!) en el cine. Supongo que eso cuenta. Me cagan las actuaciones de obra escolar, el CGI como de la época de Willow, las caritas compungidas de los protagonistas y el hecho de que, de plano, se ve de hueva. Y yo no soy exigente con las chick flicks, la neta. Me gustan, ustedes lo saben. Pero tal parece que veré Eclipse porque se lo prometí a una amiga y sé que no voy a sufrir porque:

a) Planeo ir hasta mi madre de pedo.
b) Comeré palomitas a lo idiota.
c) Sobreviví a Crónica de un Desayuno, Historias del Desencanto, Inspiración y Bad Boys 2.

Pero el hermoso romance entre vampivirgen, putihueva y lobito me han hecho concebir la mejor idea ever: alguien debe hacer un remake teen de La Llorona. Es una gran historia para el megadrama hormonal. Además, es totalmente actual.
Podría ser algo como:

Madre adolescente (13 años, Danna Putola) descubre a su chile (de 22 años) con una madura (de 35 años, interpretada por Ely Guerra) y regresa a su casa para arrebatarle la vida a sus críos (jajajaja) y luego a ella misma en un espectacular baño de sangre que haría palidecer a Kill Bill. Cuando nuestra heroína se vuelve fantasma atormenta al cabroncito durante un año entero y, al final, el jotarrete se quita la vida y para encontrarse flotando en el limbo el resto de su no-existencia.

La versión teen de La Llorona únicamente podría ser superada por el remake teen de Driving Miss Daisy, con el hijo de Will Smith y Emma Watson.

Toquen el claxon si les parece que alguien tiene que hacer esta maravilla.

Schwing!

Latidos, loops y un sonido horrible

</object>

"Number 1", una de mis canciones más amadas de Goldfrapp, en vivo y en México.

Así que no fueron a Goldfrapp. O estuvieron presentes y quieren saber si un tercero/desconocido disfrutó/odio el concierto igual que ustedes. Hacía ya mucho tiempo que la emoción contenida durante años no se acumulaba a un nivel tal en mí como para provocarme lágrimas al escuchar los discos de estudio de uno de mis artistas favoritos en preparación para el momento en que los tuviera de frente. Así me sentía ayer.
Llegué al Salón Cuervo una hora antes de programada la aparición en el escenario de Alison Goldfrapp, quien jamás trae a Will Gregory consigo porque el grandísimo huevón no toca fuera de Inglaterra –tampoco parece ser muy divertido sobre el escenario, y no me lo imagino en traje platinado.

Me encontré a una amiga en el camino y aprovechamos para compartir nuestras expectativas y husmear entre la memorabilia pirata que toda la vida se pone frente a los recintos donde tocará la banda amada. Había aretes (eran como dijes con el logo en versión minúscula), tazas para café (¿quién compra eso antes de entrar a la tocada?, hueva cargarlo), plumillas, carteles y una playera que decía Goldfrapp pero tenía una foto de Madonna en Evita. Cagadísimo considerando lo mucho que Alison Goldfrapp desprecia a Madonna.

Faltando media hora para las 9pm, la gente se dejó caer en ríos. Así que entramos. Había memorabilia oficial hecha en México. Por alguna razón enloquecí con los productos piratas y oficiales, así que me hice de una dotación estúpida de pins, calcomanías, pósters y camisetas. Bastante tonto cargar con todo eso cuando me topé con el infernal calor que hacía sudar hasta a las jevas en wifebeater dentro del lugar.

A diferencia de lo que yo esperaba, Goldfrapp apareció en el escenario casi a las nueve en punto. Se apagaron las luces, se escuchó esa cosa aburrida llamada "Voicething" y, ¡bang!, comenzó a cantar "Crystalline Green". Al principio el sonido parecía estar bien, pero después de la primera canción el personaje de la consola le bajó demasiado y nunca consiguió equilibrar todos los instrumentos con la voz. Y estuvo un buen rato probando la mezcla, nada más que no se le daba. De todos los conciertos a los que he asistido en el ex Salón 21, este ha sido el que peor se ha escuchado, y eso que el de Sisters of Mercy fue una megamierda con pésimo sonido. Se distinguían bien las canciones, pero faltaba volumen y jerarquía entre los instrumentos. Cada vez que entraba un coro, el mix parecía recuperarse. Los momentos susurrados jamás se distinguieron bien. Cuando más se notó, a mi gusto, fue con "Ride a White Horse".

Siempre había visto a Alison Goldfrapp demasiado estática en sus presentaciones en vivo. Basta echar un ojo al DVD de la gira del Black Cherry donde el único momento en que se menea es cuando simula masturbarse con el theremin. Pero ayer estaba demasiado activa, contenta, acalorada y sorprendida con la reacción del público a pesar de que nunca se sintió la invasión sonora propia de un concierto.

El setlist muy bien equilibrado (aquí está por si lo quieren conocer), pero faltó "Utopia", y vaya que hizo falta. Creo que todos los fans la creíamos segura. Cuando encendieron las luces me quedé decepcionado. Moría por escuchar eso en vivo. Hubo un par de comienzos falsos y Alison se disculpó comentando que probaban el sonido. Pero en realidad no fueron accidentes catastróficos.

Fuera de los hipstercitos clásicos, el concierto de Goldfrapp también tuvo su horda de travestis –algunos disfrazados como vampíras del video de 'Alive', detallazo–, trajeados típicos, gays esqueleticopetudos, y uno que otro heavymetalero. Jaja.

Hubo mucho baile, pero parecía más una presentación de bar que un concierto en sí.

La verdadera chica dorada

Goldfrapp

Tal vez esto a ustedes les importa un bledo, pero conocer/entrevistar a Alison Goldfrapp ha sido una de mis máximas fantasías desde que escuché Black Cherry. Yo no le entré a Goldfrapp en la época de Felt Mountain, y fui un idiota por ello. Ahora que está en México me senté a platicar con ella y, al contrario de lo que muchos otros que la han entrevistado me advirtieron, es una dulzura. Estas son algunas de las estupideces que le pregunté.

Hace tiempo revisaba las páginas de empresas dedicadas a organizar conciertos y ustedes eran tan solicitados en México como Nine Inch Nails o Björk. ¿Lo sabían?
No. No sé qué esperar del show de esta noche y eso que dices me pone más nerviosa. Veamos qué tal nos va. Teníamos en mente a este país desde hace mucho tiempo, pero no sé por qué no agendamos fechas en giras pasadas.

En los medios se dice mucho que Head First es el disco que los llevará al mainstream, a pesar de que Supernature fue demasiado famoso. ¿Te parece acertado?
No sé por qué existe esa percepción. No puedes dominar los gustos de la gente. También depende mucho de cada país, hay cosas que a unos les gustan y otras que no funcionan como lo esperas. Es impredecible. Nosotros seguimos nuestro instinto y tomamos decisiones que nos complacen a nivel personal. Si intentas darle gusto a todo mundo jamás lo conseguirás. Buscar la aprobación ajena no es buena idea. Así es todo en mi vida: hago lo que es bueno para mí.

En México decimos que la música británica suena tan onírica, nostáligca y espacial por culpa del clima. ¿Te parece cierto?
¡Es cierto! No lo había pensado así. Debe ser un elemento que influye bastante. Por ejemplo: cuando viajas a sitios más soleados la música suele ser mucho más festiva. En cambio, entre más te adentres al norte de Europa, más deprimentes y oscuras serán las melodías. (Risas)

El sonido de Goldfrapp parece parte de un sueño. ¿Piensas en tus sueños cuando escribes? ¿Los usas como inspiración?
Supongo que hay un elemento como ese cuando escribo. Algo muy personal que me afecta en distintas etapas de consciencia, pero en general yo utilizo mucho mis experiencias en el mundo real junto con cosas surrealistas y fantásticas que selecciono conectada totalmente con mi mente. Trato de mezclar ambos universos tanto en la música como en las letras.

¿Y existe un sueño recurrente en tus noches? ¿Algo que te guste o se repita con frecuencia?
No creo que ahora en mi madurez pase. Cuando era niña sí. Solía tener un sueño donde… Mmm… No me lo recuerdo bien. (Risas) Pero creo que cuando eres niño es más fácil que tengas un mismo sueño en repetidas ocasiones.

Tu música toma elementos del pasado. En cada disco tenemos referencias de cosas añejas. ¿Por qué piensas que en la música pop moderna nos gusta recordar tanto los sonidos de épocas anteriores?
No lo sé. Es algo que pasa en muchos campos de la vida: arquitectura, música, pintura. Es un elemento que traemos dentro. Cuando somos niños desarrollamos gustos e ideas a temprana edad que se quedan con nosotros y conforman nuestra visión del mundo. Son tan parte de nuestro ser que no podemos escapar cuando crecemos y, entonces, las utilizamos para crear algo nuevo. La creación proviene de todas tus experiencias y anécdotas. Al menos así me ocurre a mí. Es la información que cargamos. Yo soy muy cuidadosa de no mezclar cosas con resultados retro. Odio que parezca un collage de sonidos que todo mundo ya ha escuchado. Me gusta que parezcan nuevas pero con memorias familiares aquí y allá.

Head First me parece un disco radicalmente distinto a los anteriores en cuanto a las cosas que dice. Es básicamente un álbum sobre el amor. ¿Es por tu relación actual o nada más ocurrió mientras se gestaba?
Supongo que mi relación tiene algo que ver. Siempre he sido una romántica. El amor es la razón por la que estamos aquí, es una fuerza de vida. Creo que siempre ha estado presente en cada disco, pero esta vez quise que fuera simple y directo. Sin complicaciones. Seventh Tree habla sobre el amor de una manera más introvertida y reflexiva. Supernature es más sobre sexo básico e instintivo, al igual que Black Cherry. Felt Mountain es totalmente abstracto, pero ahí está también. Esta vez lo quise mostrar sin complicaciones. Creo que existe esta creencia de que entre más atormentado y críptico seas, más cool parecerás. Quise irme en sentido contrario y ser evidente, honesta. pero sin que se escuche trillado. Esa es la palabra 'trillado'. Quise ver si podía salirme con la mía.

Creo que lo conseguiste.
(Risas) Es que me parece que a veces huímos de lo sencillo que son las cosas. El amor es un sentimiento muy puro. No me gustó la idea de apegarme a la miseria y el azote. Opté por expresar mis sentimientos sin que la gente buscara lecturas equivocadas.

La canción "Head First" habla sobre el poder de enamorarse perdidamente. Tenemos la idea de que el amor adolescente es el más increíble e irrepetible porque es visceral,  y cuando crecemos tratamos de controlarlo. Pero esta canción dice lo contrario. ¿Cómo ves esa perspectiva ahora que tú misma estás clavada con alguien?
Esa canción fue inspirada por un amigo hombre que se enamoró de otro hombre en Nueva York. Y me sentí identificada porque en ese momento él se sentía algo solo, viajaba mucho, una situación muy similar a mi propio estilo de vida. De pronto este amigo se enamora perdidamente y todo parece mucho mejor… En cuanto al amor adolescente. Para mí la adolescencia fue traumática. En serio. Me alegro que ya haya terminado. Creo que mi adolescencia terminó recientemente. (Risas) Es una etapa muy confusa y me ha llevado mucho tiempo superarla y darla por terminada.

En el video de 'Alive' me sorprendió que utilizaran vampíros, porque ahorita hay vampíros en todo. Pero el giro disco-glam que le dieron se antoja totalmente original. Hasta podrían hacer una película con eso.

Estaba preocupada por ese detalle. Me pareció una idea divertida y me mandaron una hoja con el primer tratamiento, con estos tipos góticos bailando y ejercitándose, luego cargan a esas mujeres guapas que parecen salidas de un video de aeróbics. Es gracioso porque es lo opuesto de lo que realmente son los góticos. Les llamamos Gothletes, y me pareció genial. Luego se me ocurrió lo de los vampíros, ya que iba muy de la mano con la letra de la canción y la idea de estar vivo. Te confesaré que ha sido el video en el que más me he divertido de todos los que hemos realizado.

¿Sacarán DVD de recopilación de sus videos?
No estoy segura. Me parece que eso ha dejado de ser tan relevante como en el pasado. Ahora los tienes en internet y los puedes ver cuando quieras. Hemos pensado en otros proyectos de ese tipo, pero no es algo que se pueda concretar por el momento. Negociaciones y esas cosas.

Fin!
Happy, happy, joy, joy.

¿Quiero un DeLorean?

Flat-line

Un día le destrocé el vidrio trasero a un microbús con un rifle de aire comprimido. Lo que me pareció hiperdivertido en el momento se convirtió en un gran regaño por parte de mis padres y el padrastro del amigo con el que hice mi pendejada. El chofer del micro se quedó afuera del edificio durante fácil dos horas, esperando que el causante de su desgracia se hiciera presente. Nosotros, cagados de risa, nos fuimos a ver televisión. Para mí era como una revancha por todas las veces que los microbuses habían causado pedos viales que yo presenciara o no. Como sea, el punto es que la reprimenda de la que fui víctima me ocasionó un pensamiento terrible: "Tal vez sí soy un vándalo y estoy perdiendo el tiempo con estas pendejadas cuando debería estudiar para abogado o algo. Buscar trabajo y dejar de punketear todo el tiempo". Tenía 18 años y el resto de mis compañeros le metían a las clases mientras yo me la pasaba escapando de la escuela, retando a los maestros y esas taradeces que uno hace para imponer su ego.

 
"No one told you when to run, you missed the starting gun", dice Pink Floyd en 'Time'. Yo sentía que, a pesar de que la madurez era distante, era un auténtico huevón y perdía el tiempo con mis colecciones de discos, juguetes, mi obsesión con las películas originales en VHS y las letras existenciales de Manson y Nine Inch Nails. ¿A dónde iba a parar con todo eso? Años después me encuentro en un trabajo en el que todo ese conocimiento es necesario. Me sorprende cuando conozco gente de este medio que desconoce esas cosas. Igual puedes wikipediarlas, pero eso siempre te coloca en una postura mediocre a mi parecer.

Capitalizar tus obsesiones y pasiones es la meta de todo mundo. O eso quiero pensar yo. Tal vez sí perdía el tiempo y pude haber sido un excelente médico. Se me daba eso de las dendritas y los metatarsos. Pero decidí que la medicina no me apasionaba tanto, que un buen día me desesperaría y enviaría todo al mismo sitio donde están enterrados los miles de cartuchos del juego de E.T. de Atari.

Casi 15 años más tarde me he dado cuenta de que he hecho muchísimas cosas, vivo de lo que me apasiona, trato de no complicarme la existencia –en eso no tengo éxito, la neta– y realmente nunca dejé mi postura hedonista. El tiempo no me ha comido como temía. Sí, a veces uno pierde el ímpetu y se instala en la comodidad. Me ha pasado. Pero cuando alguien me plantea la pregunta: "¿Qué quieres hacer de tu vida en los siguientes 15 años?", la verdad no lo sé. Me falta arrojarme de paracaídas (eso sí lo quiero hacer), cogerme a Scarlett Johansson (yeah, right), vivir en Islandia, mirar la Tierra desde la Luna. Pero realmente no muero por realizar esos 'anhelos'. No me llama tener yates ni montar un imperio televisivo. Soy un tipo austero. Quisiera retarme y conseguir cosas que me hagan sonreír. Como cuando fui a Hong Kong y comí tipo dim sum. Esos son mis placeres.

"The minute that it's born, it begins to die." Ahora concuerdo más con esa frase.