Dios (c)
Desde que tengo uso de razón en mi casa había discusiones y controversias religiosas. Nací en una familia mitad católica, mitad espiritualista y toda mi vida estudié en una escuela de monjas francesas.
Finalmente, mi padre se convirtió a la religión de mi mamá, misma que preferimos mi hermana y yo. La verdad siempre evito tocar temas religiosos y respeto a la gente que tiene otras creencias diferentes a la mía, pero la neta es que luego los católicos se ponen de pechito.
Por razones que no comentaré aquí, he tenido que acudir a la iglesia de la Santa Señora de Las Compras (que está en frente de Perisur) y me he encontrado con esta barbaridad. En todos los años que fui a misa, más por obligación que por decisión propia, jamás había visto algo así. En este sitio no sólo hay capillas y cosas por el estilo. Hay una tienda de libros, dvds y discos, otra de figuras religiosas y una cafetería.
O sea, que si a uno le aburre la misa, va y se echa un café, puede ir uno a pedir su aditamento para que le crezcan las pestañas y hasta comprarse una camisetita. Qué guay, ¿no?
La neta no sé qué opinan los católicos de esto -y sin afán de ofender- pero si yo perteneciera a esa religión lo sentiría entre un insulto, un chiste o un abuso. Imagínense ir por la calle usando esta camiseta o ver a los coates en La Chapelle Bistro.
Y sí todo cuesta un varo, obviamente hay para quienes la fe no es gratis, pero sí fancy.
Finalmente, mi padre se convirtió a la religión de mi mamá, misma que preferimos mi hermana y yo. La verdad siempre evito tocar temas religiosos y respeto a la gente que tiene otras creencias diferentes a la mía, pero la neta es que luego los católicos se ponen de pechito.
Por razones que no comentaré aquí, he tenido que acudir a la iglesia de la Santa Señora de Las Compras (que está en frente de Perisur) y me he encontrado con esta barbaridad. En todos los años que fui a misa, más por obligación que por decisión propia, jamás había visto algo así. En este sitio no sólo hay capillas y cosas por el estilo. Hay una tienda de libros, dvds y discos, otra de figuras religiosas y una cafetería.
O sea, que si a uno le aburre la misa, va y se echa un café, puede ir uno a pedir su aditamento para que le crezcan las pestañas y hasta comprarse una camisetita. Qué guay, ¿no?
La neta no sé qué opinan los católicos de esto -y sin afán de ofender- pero si yo perteneciera a esa religión lo sentiría entre un insulto, un chiste o un abuso. Imagínense ir por la calle usando esta camiseta o ver a los coates en La Chapelle Bistro.
Y sí todo cuesta un varo, obviamente hay para quienes la fe no es gratis, pero sí fancy.

