El amor lo puede todo

Quentin Tarantino reimaginó la historia de Bonnie y Clyde a su modo. Entonces llegó Oliver Stone y le puso en su madre. ¿Será así?

Me he preguntado muchas veces las razones por las que Natural Born Killers no es más embelmática o referencial que otras películas de la década noventera como Pulp Fiction o Fight Club. Finalmente, la cinta de Stone es un monstruo que festeja la violencia al mismo tiempo que la critica. Yo realmente no veo tanto la crítica a la violencia como la veo a los medios que la convierten en un espectáculo tan fashion. Si Stone se hubiera esperado a la era YouTube, el proyecto habría alcanzado proporciones mesiánicas.

Tarantino únicamente quería un romance con desenlance en lluvia de balas. Oliver Stone nos entregó una reflexión un tanto desviada de lo que nuestra fascinación por lo que Vader llama 'el lado oscuro' representa a nivel social. Y es en esencia un romance, pero no tan sacarinoso como lo podríamos esperar de Hollywood. Es incómoda, grosera e incendiaria. Salir de la sala de cine donde exhibieran Natural Born Killers era querer ponerle un chingadazo en la mema a alguien.

Es una comedia, es una cinta de acción, de amor, experimental, de fuga, de explosión sensorial, de venganza. Es la naturaleza animal enfrentada a la naturaleza animal. Ayer platicaba yo con mis padres sobre el enorme egoísmo humano, esta idea que nos hace pensar que al no devorar carne salvaremos a las ballenas y que al arrojar nuestros deshechos en botes de basura perfectamente decorados para indicar el tipo de desperdicio que les corresponde, de una manera torcida, evitaremos la debacle mundial. Y en realidad no estamos evitando nada. Lo que tratamos de salvar es nuestra estabilidad social y económica. Es absurdo. De eso trata Natural Born Killers. Está en nuestros genes. La agresión y la depredación están escritas en nuestro ácido desoxirribonucleico. A veces parece que nos arrepentimos de haber sido dotados con esta capacidad de transformación. En realidad no cambiamos nada. Para bien o mal son intentos minúsculos, y los medios nos hacen creer que damos pasos gigantescos en retroceso o en progreso. Pero no es nuevo. Los romanos lo probraron y los griegos. Y ya no están aquí.

No podemos escapar a nuestra naturaleza. Podemos capitalizarla, pensar que nos hace crecer.

Tal vez era una idea demasiado ambiciosa para la historia de un romance de carretera que termina en un motín. Y es probable que por ello nadie cite a Mickey Knox como lo hacen con Darth Vader o Tyler Durden.

El domingo puse mi DVD de NBK y la vi entera. Y es hermosa. Ya hasta parece inocente. Yo con mis bocados de Torture.net y YouTube y The Onion y Rotten.com, que me han dejado este sabor de sobreinformación mal digerida. Stone se vio papita. Y al final nada más nos queda el romance. Tarantino diría: "Se los dije".