Martyrs revisitada (posibles spoilers)

La primera vez que me enfrenté a la película de Pascal Laugier lo hice completamente solo. De ese modo impedí diluir mis emociones. Me golpeó de una manera que me dejó totalmente aturdido y me frustró sentir que nunca alcanzó (o intentó) a plantear respuestas a las preguntas que formula. Pero hoy, después de un tercer vistazo en compañía de tres amigos, este gigantesco monstruo cargado de emociones ha crecido en mí de un modo muy especial. Es una película tremendamente emotiva y es complicado entender todos los estados por los que nos hace pasar sin detenernos un poco a analizarlos fuera de la putiza que representan sus 99 minutos de duración. Es de esas películas que agotan los sentidos.
De entrada, una de las ideas que más me inquietan es la pasión con la que todos los involucrados sacan adelante un proyecto tan volátil y demandante. A nivel actuación, Mylène Jampanoï y Morjana Alaoui lo entregan todo. Es difícil imaginar la determinación que se requiere para darle vida a un proyecto tan extremo y explosivo como este. A nivel físico las secuencias son totalmente absorbentes.La cámara se mueve con una furia incontenible, y los encuadres, la producción y la edición merecen un aplauso estruendoso. Simplemente los momentos que Anna (Alaoui) comparte con la chica que rescata son algunos de los más poderosos que he presenciado en cine en mucho tiempo –ya verán cuando llegue eso. Pero por espectacular que pueda ser el sufrimiento o la violencia en Martyrs, no se trata de una cinta con valor pornográfico. No es Irreversible (ya lo dije), pero para nada es Hostal y su jotería justificada como cinta de venganza. Aquí hay muchas cosas metidas, y si Laugier nos quería entregar gore a lo idiota, lo hubiera hecho sin pedos al final. Pero no tomó ese camino, porque él sabe que pdoría diluir el efecto de los últimos 15 minutos de su película. La razón por la que Anna es el personaje que termina siendo. A mi gusto las preguntas sobre lo que hay después de la muerte nunca son desarrolladas al nivel filosófico que me hubiera gustado. Pero existen muchas otras puertas que la película abre y expone a quien tenga la suficiente sensibilidad para cruzarlas. Fuera de lo gráfico, lo indigerible y lo nihilista que pueda resultar para el cinéfilo casual, aquí hay una cinta que se atreve a hablar sobre muchas cosas de maneras diferentes a las que estamos acostumbrados por el cine comercial. Las mejores películas de horror son siempre las que al final nos hacen reconocer nuestras virtudes. Esta es una de ellas. Deben verla.



