Yo sé que, en términos generales, no hay mucho cine en México, pero me parece triste –que no extraño– la ausencia contemporánea de los no-muertos en la inspirada obra de la crema y nata de la cinematografía nacional. Una película de zombis, como casi cualquier pieza de cine, puede guardar en sus entrañas alegorías sobre el hombre o el momento sociopolítico del momento. Hay quienes ven en George A. Romero, por ejemplo, un comentarista social que imbuía connotaciones más complejas en sus zombis que simples pedazos de cadáver que caminan lentamente y gimen. No soy particularmente un aficionado de estas lecturas, y creo que una buena película de zombis puede verse por los encantadores placeres de terror que detonan: un grupo de sobrevivientes encerrados en un mall sitiado por zombis me parece una cabronada de idea, más allá de que sea una metáfora de lo catatónicos que nos ha vuelto la sociedad consumista en la que vivimos y zzzzzz...
Dicho esto, creo que la fórmula esencial de una película de zombis es bastante simple: a) una locación está retacada de zombis, b) los sobrevivientes tratan de sobrevivir, c) los sobrevivientes intentan moverse del punto A al punto B y d) en el proceso, se involucran varias elecciones de vida o muerte para ellos. Pasado este punto, no me imagino que sea un filme costoso o complejo de manufacturar, y nuestro país ofrece escenarios deliciosos para exhibir la lucha por la supervivencia de un puñado de infelices que han quedado atrapados en un mundo undead. Por ejemplo, la vieja siderúrgica del Parque Fundidora en Monterrey, NL. O las intrincaditas callejas del centro histórico de Querétaro. Cualquier resort de nuestros centros turísticos en Vallarta, Cancún o Los Cabos sería un perfecto –y contrastante– sitio para una desquiciada historia de horror de supervivencia tropical. Los amables lectores de Paiki en el interior del país tendrán, seguramente, mejores ideas para escenarios de invasión zombi.
En la Ciudad de México, qué tal el Palacio de los Deportes, los multifamiliares de Tlatelolco, las oficinas de Televisa Santa Fe (pretty scary shit después de las once de la noche) o Ciudad Universitaria. Joder. El fin de semana pasamos por el Centro Cultural Universitario, la zona donde está el
MUAC y la Sala Nezahualcóyotl, y nos tocó el estacionamiento vacío y los jardines vacíos... un escenario de pocamadre para una película de zombis. En verdad: imaginen un cuento de sobrevivientes en
este lugar infestado de zombis.
Inevitablemente me pregunto: ¿por qué no hay un intento por hacer una película de zombis en México, pero sí se invierte en cosas como
ésta?
Tomé la foto que ven arriba en un Office Max en la Ciudad de México. Es una rampa que lleva al estacionamiento. A las 9 de la noche, es perfecta para una escena de zombis caminando lentamente hacia arriba o hacia abajo, donde sea que esté su presa.
Comments (28)
lo que puede pasar es que algun director este de paso por mexico y vea alguna locacion y se anime hacer una peli de zombies en mexico con sello americano
Quizá es hora de desempolvar mi guión inconcluso de "Zombis en el Metro"...
Yo vivo en Mérida y uno de los lugares más tenebrosos que recuerdo es una hacienda henequenera que está en el culo del interior del estado: varios edificios jodidos por el tiempo, en medio de un pueblito con 20 almas, árboles creciendo en las paredes y cuartos con maquinas oxidadas... ya puedo imaginarme el trailer!
Ahora, son capaces de darte lana para la película de zombies si de paso le salpicas mitología prehispánica y nahuales y madres así. Que prefiero cuando los zombies son de origen científico que místico, pero qué diablos, aquí tampoco he sabido de buena pseudociencia para explicar las películas.
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